

El darwinismo postula que el ciego azar puede transformar sustancias inanimadas en seres vivos y una especie en otra, como peces en cocodrilos o dinosaurios en aves, a lo largo de millones de años.
Se presenta la evidencia fósil, incluyendo un cráneo de zorro de 95 millones de años, para demostrar que los seres vivos no han sufrido transformaciones o modificaciones significativas a lo largo de millones de años.
Los fósiles revelan la invalidez del darwinismo al mostrar que especies como zorros, cocodrilos y lagartos han mantenido su forma creada sin sufrir cambios drásticos, lo que contradice la idea de transformaciones graduales.
La inmutabilidad de las especies, evidenciada por los registros fósiles, implica que cada ser vivo fue creado por Allah en su forma perfecta y completa, sin necesidad de procesos de transformación a lo largo del tiempo.