

La existencia de un fósil de grillo terrestre de 125 millones de años, idéntico a los actuales, es una prueba de que Allah creó a los seres vivos en su forma perfecta y completa, sin necesidad de procesos de desarrollo o cambio a lo largo del tiempo. Demuestra la creación impecable desde el primer instante.
Las tesis centrales de la teoría de la evolución carecen de fundamento científico porque no pueden explicar el origen de la vida ni la complejidad de los seres vivos mediante datos realistas. Se construyen sobre lagunas significativas que la ciencia no ha podido llenar, especialmente en el origen de los organismos multicelulares y vertebrados.
La ausencia de formas transicionales significa que no hay evidencia fósil que muestre el desarrollo gradual de una especie a otra, lo cual es fundamental para la teoría de la evolución. Esta carencia es una de las "grandes lagunas" que invalidan las afirmaciones sobre el origen de los diferentes grupos de seres vivos.
Basándose en la paleontología, las objeciones científicas contra el materialismo y el ateísmo surgen de la incapacidad de la teoría de la evolución para explicar la aparición repentina y perfecta de las especies en el registro fósil. La ausencia de formas transicionales y las lagunas en la historia de la vida invalidan las tesis que niegan la creación divina.