

La evidencia fósil refuta la teoría de la evolución al no mostrar ningún hallazgo que indique que las características de los mamíferos surgieron por un proceso evolutivo. Por el contrario, los fósiles demuestran que los seres vivos han permanecido inmutables y no han experimentado cambios.
La inmutabilidad de las formas de vida significa que cada ser vivo fue creado por Allah en su forma perfecta y completa. No hay evidencia de que hayan cambiado o pasado por un proceso de evolución.
Desde una perspectiva creacionista, los seres humanos siempre han existido como humanos. Allah los creó con inteligencia y conciencia, rechazando la idea de una evolución gradual desde criaturas semi-simiescas.
Es ilógico postular un escenario evolutivo para los seres humanos debido a la obvia estabilidad en todas las demás formas de vida. La ausencia de cambios en otras especies hace inconsistente la idea de una evolución humana separada.