

El registro fósil de las hienas refuta la teoría de la evolución porque los especímenes de hace millones de años son idénticos a los actuales. Esto demuestra la ausencia de cambios graduales o formas transicionales que la teoría de la evolución postula.
El hallazgo de un cráneo de hiena de 52 millones de años, idéntico a las hienas modernas, significa que la especie ha permanecido inalterada a lo largo de eones. Esto sugiere que las especies fueron creadas en su forma final y perfecta por Allah.
La inmutabilidad de las hienas, ejemplificada por su registro fósil, refuerza el concepto de 'fósiles vivientes'. Estos demuestran que muchas especies han existido sin cambios significativos durante millones de años, desafiando la idea de una evolución constante.
Desde una perspectiva islámica, las hienas, como todas las criaturas, fueron creadas por Allah en su forma completa y perfecta desde el principio. Su apariencia inalterada a lo largo del tiempo es una manifestación del arte impecable de la creación de Allah.