

El registro fósil de las cebras, que data de hace 45 millones de años, muestra que eran idénticas a las actuales. Esta inmutabilidad contradice la idea de que las especies cambian y se desarrollan con el tiempo, un pilar central de la teoría de la evolución.
La estasis en el registro fósil, observada en especies como las cebras, lobos y jirafas, indica que los seres vivos no han cambiado significativamente a lo largo de millones de años. Esto sugiere que fueron creados de forma completa y perfecta por la voluntad de Allah, sin necesidad de procesos de cambio gradual.
Además de las cebras, el artículo menciona que lobos, jirafas, osos y guepardos también han permanecido sin cambios a lo largo de millones de años. Estos ejemplos refuerzan la idea de que las especies son creadas en su forma definitiva y no evolucionan.
La ciencia, a través del registro fósil, no ha encontrado evidencia de la supuesta evolución de los seres vivos. En cambio, los hallazgos muestran una constancia en las formas de vida a lo largo de millones de años, lo que se interpreta como una prueba de su creación directa.