

Charles Darwin reconoció que la aparición "muy súbita o abrupta" de las plantas superiores en el registro fósil era un problema significativo para su teoría, ya que no mostraban un desarrollo gradual. Él mismo expresó su asombro ante este fenómeno, que contradecía la idea de cambios incrementales.
El registro fósil de las plantas contradice la teoría de la evolución porque no hay evidencia de un desarrollo gradual o de cambios incrementales. Las especies de plantas superiores parecen haber surgido de manera abrupta, sin formas de transición, lo cual refuta la noción de que "evolucionaron" lentamente.
La falta de evidencia de "evolución" en las plantas significa que no hay apoyo para la idea de que estas especies se "desarrollaron" a través de cambios graduales y lentos. Esto sugiere que las plantas fueron creadas en su forma completa y perfecta desde un principio, sin necesidad de un proceso de "adaptación" o "desarrollo" a lo largo del tiempo.
Es ilógico insistir en la "evolución" de las plantas porque incluso Charles Darwin vio cómo los fósiles de plantas contradecían esta idea. La aparición abrupta de las plantas superiores en el registro fósil, sin formas transicionales, refuta la noción de un desarrollo gradual, haciendo insostenible la insistencia en este "mito" para los "evolucionistas" contemporáneos.