

Darwin afirmó que todas las formas de vida, incluidos los humanos, descendían de otras especies y que sus apariencias modernas se alcanzaron a través de cambios lentos y graduales a lo largo del tiempo.
Darwin esperaba el descubrimiento de fósiles de formas intermedias porque la ciencia del siglo XIX no proporcionaba evidencia para su hipótesis. Creía que estos fósiles, que deberían existir si su teoría fuera correcta, se encontrarían en el futuro.
El registro fósil refuta las ideas de Darwin al mostrar formas de vida inalteradas que han existido durante millones de años. La ausencia de las supuestas formas intermedias que Darwin predijo contradice su teoría de cambios lentos y graduales.
El cráneo de binturong de 88 millones de años es significativo porque es un ejemplo de una forma de vida que ha permanecido inalterada a lo largo de un vasto período. Esto proporciona evidencia concreta contra la idea de que las especies evolucionan gradualmente, apoyando la creencia en la creación directa de Allah.
La principal conclusión es que Darwin estaba equivocado en su hipótesis sobre la evolución gradual y las formas intermedias. El registro fósil demuestra que las formas de vida han sido creadas de manera completa y perfecta, sin los cambios lentos que él imaginó.