

Antes de 1938, los evolucionistas creían que los fósiles de celacanto representaban una solución a la necesidad de evidencia sobre la supuesta emergencia de la vida del mar a la tierra. Interpretaron sus aletas como patas en desarrollo y un órgano no identificado como un pulmón primitivo.
En 1938, el descubrimiento de un celacanto vivo por pescadores desilusionó a los evolucionistas. Este hallazgo demostró que las interpretaciones anteriores sobre sus características primitivas eran incorrectas, ya que el pez no presentaba rasgos transicionales.
El examen de la estructura y los órganos internos del celacanto vivo reveló que no poseía características primitivas ni formas intermedias. Lo que se creyó que era un pulmón primitivo era en realidad una vejiga natatoria llena de grasa, y el pez era un habitante de aguas profundas.
El celacanto refuta las tesis evolucionistas porque, a pesar de haber sido presentado como un "eslabón perdido", se descubrió que ha existido con las mismas características complejas en aguas profundas durante 400 millones de años, sin evidenciar ninguna forma transicional o cambio gradual.
El celacanto demuestra la impecable creación de Allah al haber permanecido inalterado en su forma compleja y perfecta durante millones de años. Sus características especializadas, como su vejiga natatoria y su hábitat en aguas profundas, son un testimonio del diseño original y completo de su creación.