

Los colémbolos son insectos pequeños, generalmente de menos de seis milímetros, con seis o menos patas y órganos retráctiles en el abdomen que les permiten saltar para escapar de los depredadores.
Los fósiles de colémbolos, como el encontrado en ámbar de hace 50 millones de años, muestran que las características de estos insectos han permanecido inalteradas a lo largo del tiempo.
La inmutabilidad de los colémbolos contradice la teoría de la evolución al demostrar que las especies no experimentan cambios constantes ni se desarrollan gradualmente. Sus características perfectas han permanecido las mismas desde su creación.
La ausencia de formas transicionales en el registro fósil de los colémbolos significa que no hay evidencia de etapas intermedias en su desarrollo. Esto sugiere que fueron creados de forma completa y perfecta, sin un proceso de cambio gradual.
El diseño de los colémbolos, con sus órganos especializados para el salto y su perfección inalterada a través de millones de años, prueba que fueron creados por Allah de manera impecable y no por un proceso evolutivo.