

Los registros fósiles demuestran que los esturiones que habitaron las aguas hace 156-150 millones de años son idénticos a los esturiones actuales. Esta constancia en su forma refuta la idea de cambios graduales.
La inalterabilidad del esturión a lo largo de millones de años desafía la teoría de la evolución al mostrar que las especies no cambian con el tiempo, sino que fueron creadas en su forma perfecta y especializada.
El ejemplo del esturión, junto con otros registros fósiles, sugiere que todos los seres vivos fueron creados con estructuras perfectas y especializadas desde su origen, sin necesidad de un proceso de desarrollo gradual.
Los esturiones se encuentran en Europa, Asia y América del Norte. Hay 20 especies distintas que pasan la mayor parte de su vida en el mar, reuniéndose en los ríos en ciertas estaciones del año para desovar.