

El hallazgo de un fósil de higo de 70 millones de años que es idéntico a los higos actuales refuta la teoría de la evolución. Este hecho demuestra que las plantas, como el higo, no han cambiado con el tiempo, lo que contradice la idea de un desarrollo gradual.
Existe un fósil de higo de 70 millones de años de antigüedad. Este fósil es crucial porque muestra que la forma del higo ha permanecido sin cambios durante millones de años, presentando un desafío a las narrativas evolucionistas.
La teoría de la evolución no logra ofrecer explicaciones concretas sobre el origen de las decenas de miles de plantas, sus frutos y flores. Sus especulaciones son contradichas por la evidencia fósil, que muestra la aparición súbita y completa de las especies.
El higo, con su estructura perfecta y su aparición completa en el registro fósil hace millones de años, demuestra el arte de la creación de Allah. Su diseño impecable desde el principio es una prueba de que fue creado directamente por Allah en su forma perfecta.