

Los fósiles de plantas demuestran que las especies han existido en su forma creada desde hace billones de años, sin cambios. Su perfección e identidad con las plantas actuales evidencian un diseño original y completo, no un desarrollo gradual.
La fotosíntesis es un evento sumamente complicado, que requiere la concurrencia simultánea de múltiples etapas dentro de un orgánulo celular. Es ilógico pensar que sus componentes hayan surgido por separado o por casualidad, dada su intrincada interdependencia.
Se refuta la idea de que las algas son células primitivas al señalar que estas han mantenido las mismas características que tienen hoy durante billones de años. Esto contradice la noción de un cambio evolutivo o una "primitividad" que daría lugar a otras formas de vida.
La complejidad de la fotosíntesis implica que este proceso vital no pudo haber surgido por casualidad o por etapas separadas, lo que desafía uno de los pilares de la teoría de la evolución que postula el origen de la vida a través de mecanismos aleatorios y graduales. Demuestra que la vida fue creada perfectamente, no por azar.