

El fósil de una palmera de 300 millones de años es una evidencia clave. Muestra que las palmeras se han mantenido sin cambios a lo largo de vastos periodos, lo que contradice la idea de un desarrollo gradual por evolución.
Los registros fósiles de las plantas no muestran formas transicionales ni un ancestro común. En cambio, revelan que las plantas aparecieron en el registro fósil de forma completa y con todas sus características, lo que sugiere una creación individual de cada especie.
La inmutabilidad de las palmeras durante cientos de millones de años enfatiza la naturaleza infundada de la teoría de la evolución. Demuestra que estas plantas fueron creadas en su forma perfecta y completa, sin necesidad de procesos evolutivos a lo largo del tiempo.
Algunos evolucionistas, como el Dr. Eldred Corner de la Universidad de Cambridge, han confesado que los registros fósiles de las plantas no corroboran la evolución, sino el hecho de una creación especial. Reconocen la dificultad de explicar cómo plantas diversas podrían haber surgido de un mismo ancestro.
La hoja de palmera, con su diseño impecable y su permanencia inalterada durante millones de años, es una prueba del arte de la creación de Allah. Su existencia completa y perfecta desde el principio evidencia que fue creada directamente por la orden de Allah.