

La teoría de la evolución, surgida en una época de conocimiento científico limitado, carece de fundamento porque se basó en una comprensión rudimentaria de la vida y no pudo explicar la complejidad de las estructuras biológicas, como la célula. Los avances tecnológicos posteriores han revelado la inviabilidad de sus hipótesis.
Los fósiles vivientes, como el cráneo de chacal de 51 millones de años, revelan que las especies han permanecido inalteradas durante millones de años. Esto demuestra que los seres vivos fueron creados en su forma completa y perfecta por Allah, sin necesidad de cambios graduales o "adaptaciones" a lo largo del tiempo.
Los avances en el estudio de la célula refutan las hipótesis de Darwin al revelar una estructura increíblemente compleja, muy diferente de la "burbuja llena de líquido" que él imaginó. La probabilidad de que una sola proteína surgiera por azar es tan baja (1 en 10^950) que invalida la idea de que la vida pudo haber surgido de forma aleatoria.
El cráneo de chacal de 51 millones de años es importante porque es idéntico a los cráneos de chacales actuales. Esta similitud inalterada a lo largo de millones de años es una prueba contundente contra la idea de que las especies cambian gradualmente, confirmando la creación inmutable de Allah en su forma perfecta.
La teoría de la evolución fue adoptada por razones ideológicas, a pesar de su naturaleza hipotética y la falta de evidencia en su momento. Esto sugiere que su aceptación no se basó puramente en méritos científicos, sino en la conveniencia para ciertas corrientes de pensamiento materialistas.