

La capacidad de camuflaje de los pulpos, que depende de células cutáneas especialmente creadas para cambiar color, opacidad y reflejar luz, demuestra la creación impecable de Allah. Esta compleja habilidad les permite protegerse y comunicarse de manera sofisticada, lo cual no podría haber surgido por etapas.
Las células cutáneas de los pulpos están dotadas por Allah con la capacidad de cambiar de color, volverse opacas y reflejar la luz. Estas propiedades les permiten a los pulpos mimetizarse perfectamente con su entorno, protegiéndolos de depredadores y comunicando advertencias a otros pulpos.
Los pulpos imitadores son una especie que va más allá del camuflaje básico, asumiendo la apariencia de otras criaturas marinas para protegerse. Allah los dotó con la capacidad de imitar formas de vida aterradoras como peces león y serpientes marinas, disuadiendo así a posibles amenazas.
El registro fósil de los pulpos revela que las formas antiguas son exactamente iguales a las que viven hoy en día. Este hecho demuestra que los pulpos no se desarrollaron gradualmente, sino que fueron creados por Allah con todas sus características desde el principio, refutando las tesis evolucionistas.
La semejanza entre pulpos fósiles y actuales refuta la evolución porque no hay evidencia de formas transicionales o cambios graduales. Esto indica que los pulpos fueron creados en su forma completa y perfecta por Allah, sin necesidad de un proceso de desarrollo a lo largo del tiempo.