

Los fósiles de ostra, que datan de hace 490 millones de años, revelan que estos moluscos no han cambiado su forma creada a lo largo de vastos períodos geológicos. Su apariencia actual es idéntica a la de sus ancestros fósiles.
La ostra contradice la teoría de la evolución al no mostrar ningún cambio en su estructura a lo largo de millones de años. Esto anula la afirmación de que las criaturas evolucionaron en etapas a través de pequeños cambios graduales.
El registro fósil de las ostras es significativo porque muestra que las criaturas no han pasado por ningún proceso de evolución. En cambio, su constancia a lo largo del tiempo es una prueba de que Allah las creó en su forma perfecta y completa.
La ostra más antigua conocida apareció en el período Ordovícico, que abarcó desde hace 490 hasta 443 millones de años. A pesar de este vasto lapso de tiempo, su forma creada no ha sufrido alteraciones.
Las branquias de las ostras tienen la función de filtrar el plancton del agua, que es su principal fuente de alimento. Esta característica es parte del diseño impecable que Allah les concedió desde su creación.