

Los fósiles del serbal, con una antigüedad de 54 a 37 millones de años, revelan que esta planta ha permanecido inalterada a lo largo de decenas de millones de años. Esto significa que su forma actual es idéntica a la de sus antepasados fósiles, sin cambios significativos.
La existencia del serbal contradice la teoría de la evolución al demostrar que no ha sufrido ningún cambio o 'receso evolutivo' en millones de años. Su constancia morfológica en el registro fósil sugiere una creación directa y completa, en lugar de un desarrollo gradual a través de procesos evolutivos.
La permanencia del serbal implica que Allah creó esta especie tal como la vemos hoy, de forma completa y perfecta desde el principio. Su inmutabilidad a lo largo de vastos períodos de tiempo es vista como una prueba del arte de la creación de Allah, sin necesidad de un proceso de desarrollo.
El serbal, que pertenece al género Sorbus, se extiende predominantemente en las regiones más frías de América del Norte. Este hábitat específico contribuye a su distribución actual.