

Los fósiles de piojos de corteza de 25 millones de años muestran que estos insectos no han cambiado a lo largo del tiempo. Esto contradice la teoría de la evolución, que postula cambios y el desarrollo de nuevas especies a partir de formas primitivas.
La inmutabilidad de los piojos de corteza desafía la idea evolucionista de que las especies se desarrollan a partir de antepasados primitivos. Su permanencia en la forma creada, sin formas intermedias, refuta la narrativa de un cambio gradual a lo largo de eones.
Los piojos de corteza escamosos son miembros del orden Psocoptera. Este orden agrupa a insectos pequeños con alas membranosas o sin alas.
La ausencia de formas transicionales en el registro fósil, como en el caso del piojo de corteza, apoya la idea de la creación directa de las especies. Sugiere que los seres vivos fueron creados en su forma final y perfecta por Allah, sin necesidad de etapas intermedias.