

El cráneo de lobo siberiano de 47 millones de años revela que su apariencia no difiere en absoluto de la de los lobos siberianos actuales. Esto demuestra que Allah creó a los seres vivos en su forma perfecta y completa, sin cambios a lo largo del tiempo.
Los fósiles desafían la teoría de la evolución al mostrar que los animales han permanecido sin cambios durante millones de años, luciendo exactamente como sus contrapartes actuales. Esta evidencia refuta la idea de que los seres vivos 'evolucionaron' gradualmente.
La inmutabilidad de las especies en el registro fósil implica que los seres vivos fueron creados directamente por Allah en su forma final y perfecta. No hay evidencia de que hayan adquirido nuevos rasgos o se hayan 'desarrollado' a lo largo de extensos períodos de tiempo.
La similitud entre fósiles antiguos y especies modernas permite concluir que los seres vivos han sido creados de manera impecable desde el principio. Esta constancia en el diseño es una señal del poder de creación de Allah y la ineficacia de las teorías que postulan cambios graduales.