

Los hallazgos fósiles de las plantas con flores, o angiospermas, refutan la evolución, ya que aparecen repentinamente en el registro fósil sin formas intermedias. Cada una de las 43 familias de angiospermas surge de manera abrupta, sin rastro de un ancestro primitivo.
Las angiospermas son plantas con flores que, según su registro fósil, aparecen completamente formadas y diversas, sin evidencia de una progresión gradual desde formas más simples. Esta aparición repentina contradice la expectativa darwinista de un desarrollo lento y adaptativo a lo largo del tiempo.
Charles Darwin se refirió al origen de las angiospermas como un "misterio abominable" debido a la ausencia de formas transicionales en el registro fósil. Esta dificultad en su teoría de la evolución le causó considerable preocupación.
La admisión de Norman F. Hughes significa que no se ha encontrado una explicación satisfactoria para el origen de las angiospermas mediante la evidencia fósil. Esto sugiere que los fósiles no respaldan la idea de la evolución de las plantas, sino que apuntan a su creación directa.
El fósil de zumaque de 50 millones de años demuestra que las plantas no evolucionaron, sino que fueron creadas en su forma completa. Este hallazgo es una prueba más de que las especies aparecen en el registro fósil de manera súbita y perfectamente formadas.