

El registro fósil muestra la aparición súbita de nuevos grupos de seres vivos en lugar de una evolución gradual, lo cual es una dificultad importante para la teoría de la evolución.
El cráneo de diablo de Tasmania de 32 millones de años demuestra que esta especie no pasó por etapas intermedias y apareció en su forma creada desde el principio, sin cambios a lo largo del tiempo.
Derek W. Ager afirmó que al examinar el registro fósil en detalle, ya sea a nivel de órdenes o especies, se encuentra una explosión súbita de un grupo a expensas de otro, no una evolución gradual.
La ausencia de formas transicionales en el registro fósil refuta el gradualismo evolutivo al mostrar que las especies aparecen de manera completa y perfecta, sin la necesidad de etapas intermedias o cambios lentos, evidenciando la creación directa de Allah.