

El cráneo fosilizado de zorro de arena tibetano, de 86 millones de años, es idéntico a los zorros de arena actuales. Esto demuestra que Allah creó a los zorros de arena en su forma perfecta desde el principio, sin ningún proceso de cambio gradual.
La identidad entre los zorros de arena fósiles y los actuales refuta la teoría de la evolución porque no muestra ningún cambio o desarrollo a lo largo de millones de años. Esto contradice la idea de que las especies se transforman gradualmente con el tiempo.
La ausencia de formas transicionales en el registro fósil del zorro de arena significa que no hay evidencia de que esta especie haya "evolucionado" a partir de otra. Esto indica que los zorros de arena fueron creados en su forma actual, completa y perfecta.
Los zorros de arena tibetanos se alimentan generalmente de aves no voladoras, conejos y otros roedores. Son miembros del orden Carnivora, lo que indica su dieta basada en la carne.
El fósil de cráneo de zorro de arena mencionado en el texto tiene una antigüedad de 86 millones de años. Este antiguo fósil es clave para entender la persistencia de la forma de la especie.