

El cráneo de león de 3.3 millones de años es un ejemplo de cómo los fósiles demuestran que las especies no han cambiado a lo largo de millones de años, contrariamente a las afirmaciones evolucionistas.
Pilbeam, un paleontólogo, admite que si un científico externo evaluara la escasa evidencia disponible, concluiría que no hay suficiente para sustentar la teoría de la evolución.
La existencia de fósiles bien conservados y sin cambios significativos a lo largo de millones de años, como el cráneo de león, es una prueba de que Allah creó a los seres vivos en su forma ya completa y perfecta.
La evidencia fósil, al mostrar la inmutabilidad de las especies, reafirma la verdad de que Allah, el Señor de todo, creó el universo y todos los seres vivos directamente, sin necesidad de procesos evolutivos.