

David M. Raup, exjefe de Geología del Museo de Historia Natural de Chicago, admite que el registro fósil invalida las afirmaciones de la evolución. Señala que el registro sigue siendo irregular, incluso con la gran expansión de especies fósiles conocidas.
El registro fósil es un problema para la teoría de Darwin porque carece de las formas transicionales esperadas que demostrarían un desarrollo gradual de las especies. Esta ausencia ya avergonzaba a Darwin y persiste hasta hoy, con la ciencia actual confirmando la abrupta aparición de las especies.
El cráneo de un gato dorado asiático de 5.1 millones de años se presenta como evidencia de la creación. Su forma completa y perfecta en un registro fósil tan antiguo refuta la noción de que las especies se desarrollan gradualmente, mostrando que fueron creadas en su forma final.
La ausencia de formas transicionales refuta la evolución al demostrar que las especies no se transformaron gradualmente de una a otra. Si la evolución fuera cierta, el registro fósil debería estar lleno de innumerables eslabones intermedios, que simplemente no existen.
La implicación de un fósil de 5.1 millones de años en un estado completo es que la especie fue creada por Allah en su forma perfecta desde el principio. Esto contradice la idea de un desarrollo lento y gradual, apoyando la visión de la creación instantánea e impecable.