

El Messelornis cristata es un ave fósil de la formación Messel, de tamaño similar a una grulla pequeña, con plumas cortas, patas largas, uñas cortas y una cresta que se asemeja a un casco. Su esqueleto mide entre 25 y 30 centímetros.
Las alas de las aves representan un desafío porque su compleja estructura no puede explicarse por un modelo de evolución gradual. Los mecanismos de vuelo de las aves fueron creados de forma completa y perfecta, no adquiridos por etapas intermedias.
La fosilización de aves es generalmente un proceso difícil y poco común debido a la estructura hueca de sus huesos. Sin embargo, en la formación Messel de Alemania, se encuentran frecuentemente fósiles de aves muy bien conservados con todos sus miembros.
La existencia del Messelornis cristata, con sus características de ave plenamente formadas, refuta las afirmaciones evolucionistas al mostrar un diseño completo desde el principio. Demuestra que las aves fueron creadas directamente con todas sus capacidades, sin necesidad de transiciones graduales desde reptiles terrestres.
Ornitólogos como Alan Feduccia han planteado objeciones sobre cómo las aves podrían derivar de un pesado reptil terrestre bípedo. Argumentan que, biofísicamente, es imposible que un reptil con un cuerpo profundo, cola pesada y miembros posteriores cortos desarrollara la capacidad de volar.