

El Liaoningornis tenía un esternón y músculos de vuelo idénticos a los de las aves actuales, lo que contradice la idea de una estructura primitiva en los supuestos ancestros de las aves.
La presencia de dientes en el Liaoningornis demuestra que los pájaros con dentadura no tenían una estructura primitiva, como afirman los evolucionistas, y eran completamente capaces de volar.
El descubrimiento del Liaoningornis invalida la afirmación de que los dinosaurios constituyen el origen de las aves, según el análisis de ornitólogos como Alan Feduccia.
El fósil de Liaoningornis, con su estructura de vuelo completamente formada y eficiente hace 140 millones de años, demuestra la creación impecable de Allah, quien dotó a las aves de la capacidad de volar desde su origen.