

La escasez de formas transicionales contradice la idea central de la evolución de que las especies cambian gradualmente a lo largo del tiempo. Si la evolución fuera cierta, el registro fósil debería mostrar una abundancia de criaturas intermedias que conectan diferentes especies.
La admisión de Stephen Jay Gould significa que incluso dentro de la comunidad evolucionista, se reconocía que el registro fósil no respaldaba la teoría de la evolución. Él lo describió como un 'secreto comercial' de la paleontología, indicando una falta de evidencia que se mantenía oculta.
El cráneo de oso de 48 millones de años apoya la creación al mostrar que los osos existían en una forma reconocible y completa hace millones de años. Esto sugiere que no hubo una progresión gradual de una forma de vida a otra, sino que los osos fueron creados en su forma distintiva desde el principio.
La implicación de que no haya evidencia de un proceso evolutivo es que la vida no surgió por mecanismos aleatorios. En cambio, los hallazgos científicos apuntan a que la vida es el resultado de la creación deliberada y perfecta de Allah, quien dota a cada ser vivo de sus características únicas.