

La observación de especies antiguas, como los gatos y aves mummificados de hace miles de años, muestra que sus formas son idénticas a las de hoy. Esto contradice la idea de un cambio gradual y evolutivo a lo largo del tiempo, sugiriendo una creación directa y estable de las especies por Allah.
El cráneo de oso de 64 millones de años es una prueba de que la especie no ha cambiado en absoluto durante millones de años. Esta evidencia fósil apoya la noción de que los seres vivos fueron creados en su forma actual y perfecta, sin haber experimentado transformaciones evolutivas.
La falta de cambio en los seres vivos a lo largo de vastos periodos de tiempo implica una refutación directa de las tesis centrales del darwinismo. Si las especies permanecen inalteradas, se desvanece la base de la selección natural y la evolución gradual, fortaleciendo la perspectiva de la creación impecable por Allah.
Georges Cuvier fue un naturalista que observó que las formas de los animales mummificados de Egipto eran idénticas a las especies vivas actuales. Su trabajo destacó la estabilidad de las especies a lo largo del tiempo, un hallazgo que desafió las primeras ideas sobre el cambio evolutivo.