

Darwin sugirió que las ballenas descendían de osos que cazaban en las orillas del mar, una afirmación que carecía de base lógica y científica. Esta teoría intentaba explicar la existencia de mamíferos marinos en su árbol de la vida imaginario. La ciencia moderna ha refutado esta idea.
Los osos actuales y los fósiles de osos de hace millones de años son morfológicamente idénticos, lo que demuestra que no han experimentado cambios significativos. Esta estabilidad en su forma contradice la idea de que los osos pudieron haber desarrollado características para convertirse en ballenas. La ausencia de formas transicionales es una prueba en contra de la teoría darwinista.
La inmutabilidad de los osos a lo largo de millones de años, sin mostrar signos de extremidades que se transformaran en aletas o colas, es una fuerte evidencia contra la evolución. Si los osos fueran un ancestro de las ballenas, se esperarían encontrar fósiles con características intermedias, los cuales no existen. Esto apoya la idea de una creación directa y perfecta.
La ausencia de formas transicionales en el registro fósil de los osos significa que no hay evidencia de un desarrollo gradual hacia otra especie. Los osos aparecen en el registro fósil en su forma completa y sin cambios, lo que contradice la idea de que las especies evolucionan a través de pequeños pasos. Esto apoya la visión de que las especies fueron creadas en su forma final.
La refutación de la teoría de Darwin sobre los osos y las ballenas refuerza la creencia en la creación de Allah, donde cada ser vivo es creado de manera perfecta y completa desde el principio. No hay necesidad de procesos de desarrollo o transiciones graduales, ya que la sabiduría y el poder de Allah se manifiestan en la creación impecable de cada especie.