

La ausencia de formas transicionales en el registro fósil de mamíferos, según George Gaylord Simpson, indica que las órdenes de mamíferos aparecen de forma abrupta, con sus características básicas ya presentes. Esto contradice la idea de una evolución gradual y continua entre las especies.
El cráneo de oso pardo de 74 millones de años refuta las tesis evolucionistas al mostrar que la anatomía de este animal es idéntica a la de los osos pardos actuales. Esto sugiere que las especies no "evolucionaron" con el tiempo, sino que fueron creadas en su forma completa y perfecta, como se observa en el registro fósil.
Las afirmaciones del darwinismo sobre el origen de la vida se consideran especulaciones porque carecen de evidencia científica concreta que las respalde. La falta de secuencias continuas y formas transicionales en el registro fósil lleva a que los orígenes de las órdenes sean hipotéticos y muy debatidos, incluso por los propios evolucionistas.
La formación de fósiles demuestra el diseño impecable de la creación de Allah al preservar con gran detalle las estructuras óseas y dentales de seres vivos de hace millones de años. La capacidad de observar la misma anatomía perfecta en criaturas antiguas y modernas es una prueba de que fueron creadas completas desde el principio.
La inmutabilidad de las características de las especies, evidenciada por fósiles como el cráneo de oso pardo, implica que las especies no han cambiado significativamente a lo largo de millones de años. Esto desafía la premisa central de la teoría de la evolución, que postula un cambio gradual y continuo de las especies a partir de ancestros comunes.