

La teoría de la evolución afirma que características como el cráneo grande, el cuello largo y las jorobas del camello deben ser el resultado de una secuencia de mutaciones. Según esta teoría, estas características se habrían desarrollado gradualmente a lo largo del tiempo.
Si la evolución del camello fuera cierta, se esperarían encontrar innumerables mamíferos con características intermedias en el registro fósil. Esto incluiría criaturas con cuellos semi-alargados, cabezas con formas extrañas y jorobas incipientes, que representarían las supuestas formas transicionales.
El registro fósil no muestra ninguna evidencia de formas transicionales imaginarias para el camello. Los datos indican que los camellos nunca pasaron por etapas intermedias y siempre han existido en su forma completamente desarrollada.
La ausencia de formas transicionales en el registro fósil refuta las afirmaciones evolucionistas al demostrar que los camellos no se desarrollaron gradualmente. Esto sugiere que los camellos fueron creados directamente en su forma actual, perfecta y completa.
Que los camellos siempre han existido como seres completamente formados significa que sus características distintivas, como su cráneo, cuello y jorobas, fueron dadas por Allah en el momento de su creación. Esto es una prueba del diseño impecable y del arte de la creación de Allah.