

Los fósiles demuestran la invalidez de la evolución al no mostrar las formas transicionales que la teoría predice. En cambio, revelan que las especies aparecieron en su forma creada y permanecieron inalteradas.
David Raup, conservador de geología, confiesa que la creencia popular de que los fósiles respaldan las interpretaciones darwinistas de la historia de la vida es incorrecta. Afirma que los fósiles no corroboran el darwinismo.
Una hoja de magnolia de 50 millones de años desafía la teoría de la evolución al mostrar que esta especie no ha cambiado significativamente en ese vasto período. Su forma creada, inalterada, contradice la idea de un desarrollo gradual por evolución.
La ausencia de formas transicionales es un problema porque la evolución postula un cambio gradual de una especie a otra. Si el registro fósil no muestra estas transiciones, no hay evidencia que respalde la progresión evolucionista de las especies.
El registro fósil, al presentar las especies en su forma creada sin evidencia de evolución, respalda la verdad de la creación de Allah. Demuestra que cada ser vivo fue dotado con sus características desde su origen, sin necesidad de un proceso evolutivo.