

Desde una perspectiva darwinista, la "ciencia" no es una disciplina neutral que investiga y analiza hallazgos. Más bien, las indagaciones científicas deben confirmar las ideas evolucionistas, y los hallazgos se interpretan distorsionándolos para alinearlos con el dogma evolucionista.
Las afirmaciones darwinistas de que rechazar la teoría de la evolución es dogmático o acientífico se consideran infundadas porque se basan en una concepción sesgada de la ciencia. Esta visión exige que la ciencia confirme sus propias creencias en lugar de investigar de forma neutral.
La principal crítica es que la metodología científica de los evolucionistas no busca descubrir los hechos de forma objetiva. En cambio, se esfuerza por interpretar selectivamente y distorsionar los hallazgos para que encajen con sus creencias preestablecidas.
En la "ciencia" darwinista, las interpretaciones sesgadas son presentadas como ciencia, en lugar de la evidencia misma. Los evolucionistas manipulan los hallazgos para que se alineen con su dogma, en lugar de permitir que los resultados hablen por sí mismos.