

Los crustáceos presentan principalmente dos tipos de estructuras oculares: la mayoría tiene ojos de lente refractiva, mientras que la langosta y el camarón poseen ojos reflectantes espejados, que funcionan con un sistema completamente diferente.
La hipótesis de la evolución no puede explicar cómo un ojo de lente refractiva podría haber cambiado gradualmente a un ojo reflectante espejado, ya que cualquier forma intermedia dejaría al animal sin vista y, por lo tanto, sin posibilidad de supervivencia. Ambos sistemas son perfectos en su forma creada.
El registro fósil, incluyendo un camarón de 150 millones de años, no muestra ninguna forma intermedia. Todos los fósiles descubiertos hasta la fecha tenían ojos, sistemas y estructuras perfectos, tal como los organismos actuales.
La complejidad y perfección del ojo del camarón, que funciona con un sistema único y eficiente desde su creación, demuestran el arte de la creación de Allah y el diseño impecable inherente en el universo, sin necesidad de transiciones graduales.
La ausencia de formas transicionales en los ojos de los crustáceos implica que estas estructuras no se originaron por un proceso de cambio gradual. Esto apoya la idea de que fueron creadas en su forma completa y perfecta desde el principio.