

Millones de especímenes fósiles demuestran que las estructuras de los seres vivos no han cambiado a lo largo de su existencia, permaneciendo idénticos a pesar del paso de cientos de millones de años.
La ausencia de fósiles transicionales, después de décadas de investigación, indica que los seres vivos fueron creados en su forma completa y perfecta, sin experimentar cambios graduales como propone la teoría de la evolución.
El camarón es un ejemplo de la perfección de la creación de Allah, ya que los fósiles de camarones de hace 155 millones de años son idénticos a los camarones que viven hoy, mostrando que sus características fueron dadas en su creación y no han cambiado.
La constancia de las especies en el registro fósil implica que los seres vivos no han experimentado transformaciones evolutivas, sino que fueron creados directamente por Allah con sus características distintivas, las cuales se han mantenido invariables.